lunes, 29 de noviembre de 2010

Una alternativa de futuro: Casas moldeadas en barro



Construir una casa de tierra, un material abundante, barato y ecológico y que además evita la utilización de aire acondicionado durante el verano y se calienta sin consumo de calefacción en invierno, puede convertirse en la vivienda del futuro.

El barro ha sido utilizado para edificar habitáculos desde la época de los primeros asentamientos humanos, pero con la irrupción del hormigón fue estigmatizado socialmente como medio para la construcción, se le asocia con pobreza y atraso y se le atribuye fragilidad.

En la empresa malagueña Quark Arquitectos quieren romper con esos prejuicios. Llevan dos años investigando sobre la recuperación del sistema de construcción con tierra cruda. Un guiño al pasado pero aplicándolo a las nuevas tecnologías. Es lo que ellos denominan como biodomótica. "Una simbiosis entre naturaleza y artificialidad", explica el arquitecto Guillermo Casado.

Arquitectura bioclimática, respetuosa con el medio ambiente y que no malgaste recursos. Esa es la filosofía que persiguen. Acaban de finalizar el diseño de su primer proyecto de una vivienda unifamiliar de barro y en unos meses empezarán a darle forma en Pinos de Alhaurín.

"Siempre se ha construido con tierra, ahora intentamos volver al pasado, hacer casas de barro con la aplicación de sistemas avanzados de protección como pinturas al silicato o morteros de cal. Se pueden hacer edificios que duren mucho más tiempo y, además, eliminamos materiales cancerígenos derivados del petróleo", dice Casado.

Sus defensores aseguran que las viviendas elaboradas con tierra son más económicas que las de hormigón, requieren menos tiempo de construcción y sus muros presentan buenas condiciones de aislamiento acústico y de radiaciones electromagnéticas. Es un material resistente a las inclemencias meteorológicas, prácticamente incombustible y mantiene una gran inercia térmica, es decir, sirve de regulador de la temperatura interna.

En verano conserva el frescor y en invierno, el calor. Los muros y paredes de adobe, de entre 40 y 50 centímetros, son más gruesos que los de hormigón, de 25 centímetros, y tienen una alta resistencia a los impactos.

"Desde el punto de vista de la salud, de la protección del medio ambiente y de la disponibilidad de los materiales es muy interesante. Buscamos que la tierra no provenga de más allá de 50 kilómetros de donde vamos a construir la casa. La idea es utilizar el barro que se obtiene de la extracción del sótano y del movimiento de la parcela para edificar la vivienda. Con lo mismo que estás sacando te la construyes. Además, es reciclable", explica Casado.

Eso sí, los cimientos del hogar tienen que ser de hormigón armado porque lo obliga la ley. "Se abusa demasiado del hormigón y nosotros buscamos eliminarlo en la medida de lo posible. Consume mucha energía en los altos hornos, en los transportes, es contaminante y no se sabe que hacer cuando queda reducido a escombros. Ha tenido mucho boom, pero con la crisis y con el cambio climático es hora de ver otras posibilidades", espeta el joven arquitecto.

Técnicas para la construcción
Una de las técnicas más comunes de construcción en barro es el adobe, una pieza hecha de una masa de arcilla y arena mezclada con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada al sol. Sin embargo, durante las últimas décadas se han desarrollado nuevas soluciones para dar más firmeza a la estructura, pero sin dejar de lado su imagen rústica. La técnica del tapial ha cobrado fuerza entre las viviendas que se han atrevido con el barro. Consiste en montar un encofrado dentro del cual se vierte barro y se aplasta.

Otro adelanto es la aparición de los llamados bloques de tierra comprimida, que son compactados en una máquina que logra extraerles la humedad y conseguir niveles de resistencia muy altos. Según Casado, estos mecanismos son más aceptados, pero aún así hay muchos que lo ven con recelo: "Hay demasiado escepticismo. A la gente le hablas de biodomótica y de sostenibilidad y te dicen que no, que ellos quieren arquitectura barata".

Asegura que la población asocia las viviendas de barro a pueblos abandonados o a edificaciones del tercer mundo. "Con su diseño se pueden hacer virguerías, con una alta eficiencia energética y con una estética contemporánea", apostilla.


Fuente: El mundo.es